Vas conduciendo hacia casa en una noche lluviosa. Al girar la esquina, los neumáticos pierden adherencia sobre la superficie mojada y tu coche derrapa hacia un poste eléctrico. Mientras luchas por recuperar el control, sientes cómo el sudor te recorre la espalda y una sensación de impotencia te invade, igual que la primera vez. Chocas contra el poste, de nuevo, pero afortunadamente para ti, en lugar de vivir por segunda vez las consecuencias del accidente, despiertas.

¿Qué acaba de pasar?
Después de experimentar un evento traumático, este recuerdo puede ser “reproducido” en un sueño. Según los informes de estos casos, estos “sueños de repetición” pueden ser muy similares a la experiencia inicial. A veces, las personas relatan que en el sueño han revivido el acontecimiento por segunda vez. Es como si estuvieran alucinando, inmersas en una realidad virtual en la que, desde una perspectiva en primera persona, regresan al mismo evento traumático. También es posible —aunque no es común— tener sueños de repetición de experiencias en las que no hay trauma, por ejemplo, volver a una fiesta de la semana pasada.
¿Deberíamos clasificar estos sueños de repetición como recuerdos?
Si deberíamos llamar “recuerdo” a los estados mentales que parecen reproducir acontecimientos durante el sueño, depende de qué sean los recuerdos. Si los recuerdos son simplemente experiencias que se almacenan en el cerebro y luego se reproducen —ya sea de forma intencional o no intencional, cuando un evento recordado “aparece” en la mente—, entonces los sueños que reproducen recuerdos podrían ciertamente considerarse instancias de “recordar”. La cuestión, en ese caso, es simplemente si este tipo de sueños realmente ocurre. Muchas personas con trastorno de estrés postraumático (TEPT) informan de la repetición de eventos, y algunas personas que no han sufrido traumas también lo reportan ocasionalmente. Podemos entonces preguntarnos, en primer lugar, si los sueños realmente reproducen nuestras experiencias y, en segundo lugar, si lo hacen, si deberíamos llamar a estas experiencias recuerdo.
En su investigación sobre los sueños y el TEPT, Hartmann (2010) encontró que los sueños nunca son reproducciones exactas del evento traumático. Esto podría, a primera vista, sugerir que los sueños no reproducen experiencias. Según Hartmann, siempre hay uno o más cambios entre el sueño y el recuerdo del evento que lo desencadena. Por ejemplo, muchos de estos casos provienen de personas que desarrollan TEPT tras la guerra. Hartmann da el ejemplo de un sueño que reproducía un recuerdo traumático de estar en una trinchera mientras explotaban proyectiles cerca. Aunque el sujeto insiste en que era igual a su experiencia original, un análisis más detallado muestra que este sueño no pudo haber sido exactamente lo que ocurrió. El soñador muere al final debido a su proximidad a la explosión de un proyectil, lo cual claramente no sucedió en la vida real, ya que el soñador sobrevivió para poder contarlo.
Podríamos decir, entonces, que un sueño de repetición simplemente se nutre de los recuerdos del soñador, que se utilizan como material para componer la experiencia. Los sueños a menudo, o quizá siempre, recurren a la memoria, incluso cuando no son “repeticiones”. Sin embargo, sería una valoración injusta agrupar los sueños ordinarios con los sueños de repetición, ya que presentan diferencias importantes. En los “sueños cotidianos”, el sueño se apoya en la memoria y el conocimiento más que en la repetición de experiencias.
Un sueño común es aquel en el que uno vuelve a la casa de su infancia tal como la recuerda, pero tiene la edad actual y los acontecimientos que ocurren no son experiencias vividas previamente. Los sueños de repetición pueden presentar uno o más cambios respecto a la experiencia original, mientras que los sueños cotidianos se apoyan en los elementos de la memoria de una manera diferente en el proceso de producción. ¿Cómo deberíamos distinguir entre hacer uso de la memoria y su repetición? El sueño de la trinchera era preciso hasta el final, donde se desvía significativamente de la realidad —¿es esta diferencia suficiente para no considerarlo una repetición? Para aclarar esta diferencia, será útil establecer algunas otras distinciones tomadas de la literatura sobre la memoria.
Actualmente, el proceso de recordar es entendido por los investigadores como un proceso de creación, no simplemente de reproducción (por ejemplo, véase Sutton, 1998). De hecho, cada instancia de reproducción podría alterar el recuerdo almacenado en el cerebro, conocido como huella de memoria o engrama. Así, si queremos rechazar los sueños de repetición como un tipo de recuerdo, no debería ser simplemente porque no son reproducciones exactas de la experiencia original.
Si afirmáramos que recordar debe ser una reproducción exacta, entonces los seres humanos podrían no ser capaces de recordar en absoluto.
Por lo tanto, el hallazgo de Hartmann no debería llevarnos a rechazar los sueños de repetición como recuerdos, ya que eso implicaría exigir a estos sueños estándares más altos que a la rememoración normal.
Los sueños cotidianos simplemente se apoyan en recuerdos más que reproducirlos. Cuando sueño con una escena de playa, mi representación de una playa se basa en mi memoria de cómo son las playas, y esto podría ocurrir con casi todos los elementos del sueño. Los teóricos de la “continuidad” del sueño argumentan que los sueños reflejan experiencias, pensamientos y preocupaciones de la vigilia (Hobson & Schredl, 2011). Sin embargo, representar con precisión el rostro de mi amigo en un evento imaginado es un tipo de estado mental diferente al recuerdo, como recordar la fiesta de cumpleaños de mi amigo. Los sueños de repetición también parecen ser un tipo de estado mental distinto de los sueños cotidianos. No obstante, hay diferencias entre el soñar y el recuerdo normal que deben considerarse antes de clasificar algunos sueños como recuerdo.
Los sueños de repetición difieren del recuerdo en vigilia en que no se experimentan de la misma manera. Soñar no tiene el mismo carácter fenomenológico que el recuerdo en estado de vigilia. Casi siempre creemos que estamos despiertos cuando soñamos. Quienes sueñan informan de una sensación de inmersión y encarnación virtual dentro del sueño; sentimos que estamos dentro del mundo onírico y que nuestro cuerpo onírico puede interactuar con ese mundo (para una revisión de esta descripción, véase Rosen, 2024). Normalmente no experimentamos esto durante el recuerdo consciente en vigilia, ¡y deberíamos alegrarnos de que recordar no nos sumerja en un mundo virtual pasado!
Podríamos describir el recordar como algo más cercano a la imaginación en términos del modo de presentación. Un paisaje recordado “se parece” a un paisaje imaginado, aunque puede haber algunas otras diferencias fenomenológicas entre imaginar y recordar, como la sensación de que la escena recordada sí existió (Rosen & Barkasi, 2021). ¿Debería el modo de presentación llevarnos a rechazar los sueños de repetición como un tipo de recuerdo? Otra alternativa quizás sea que el recuerdo normalmente no implica una alucinación intensa, pero eso no es suficiente para excluir la posibilidad de que la alucinación pueda ser un tipo de recuerdo.
Otra razón para rechazar los sueños de repetición como recuerdos es que desempeñan un papel diferente en la cognición que el recuerdo normal. La memoria nos da acceso al pasado—ya sea de manera completamente fiable o no—. Recordar es un aspecto esencial de la cognición sin el cual nuestras vidas serían completamente distintas. El recuerdo puede ser espontáneo o intencional, y lo utilizamos constantemente. Los sueños de repetición son únicamente espontáneos, aunque es concebible que, durante un sueño lúcido, uno pudiera provocar de forma intencional la repetición de una experiencia de vigilia. Los sueños lúcidos son sueños en los que nos damos cuenta de que estamos soñando y, en ocasiones, podemos ejercer un mayor control sobre la escena onírica (LaBerge, 1981). Sin embargo, estos sueños son muy raros, y los sueños no lúcidos no nos permiten acceder a los acontecimientos pasados del mismo modo que lo hace el recuerdo normal. De hecho, dado que quienes sueñan normalmente no son conscientes de que están soñando, tampoco pueden darse cuenta de cuándo están reviviendo una experiencia.
Además, el hecho de que los sueños de repetición sean también poco frecuentes, salvo en personas con trastorno de estrés postraumático (TEPT), sugiere que estos sueños podrían cumplir alguna función específica relacionada con la respuesta al trauma, o tener alguna relación causal con el trauma. El hecho de que tales sueños no cumplan una función similar a la de la memoria parece una razón más sólida para rechazarlos como recuerdo que la diferencia en el modo de presentación.
Un nuevo problema que surge en relación con los sueños de repetición es el recuerdo que tenemos de estos sueños después de despertarnos. Supongamos que tengo el mencionado sueño de repetición del accidente de coche y luego lo recuerdo a la mañana siguiente. Si los sueños de repetición son un tipo de recuerdo, ¿qué decimos del recuerdo del sueño que ocurre al despertar? ¿Es otra instancia de recuerdo, como ocurre con el recuerdo en vigilia, o es el recuerdo de una nueva experiencia? Aunque puede argumentarse que cada instancia de recuerdo modifica el engrama de tal manera que todo recuerdo posterior al primero es un recuerdo de un recuerdo, el “recuerdo del sueño de repetición” parece tener un sentido distinto de estar recordando un nuevo evento, incluso si describimos el sueño como una repetición del acontecimiento.
Quizá los sueños de repetición deban considerarse como una especie de simulación virtual que se apoya en la memoria de forma mucho más limitada que el sueño normal, el cual, la mayoría de las veces, es provocado por el trauma. Así, estos sueños no serían en sí mismos un tipo de recuerdo. Esta conclusión surge al considerar principalmente cómo funcionan los sueños de repetición en nuestra vida mental en comparación con la función del recuerdo normal.

Traducido por: Elena Ostos es estudiante de doctorado en el Center for Philosophy of Memory de la Université Grenoble-Alpes, bajo la supervisión de Denis Perrin y con codirección de John Sutton. En su tesis investiga cómo la corporalidad arroja luz sobre la fenomenología del recuerdo episódico. También le interesan los debates en torno a la cognición mínima y la cognición animal no humana.
Hartmann, E. (2010). Dream Is a Creation, Not a Replay. A Dream Always Makes New Connections, Guided by Emotion. In The Nature and Functions of Dreaming (pp. 23-30): Oxford University Press.
Hobson, J. A., & Schredl, M. (2011). The continuity and discontinuity between waking and dreaming: a dialogue between Michael Schredl and Allan Hobson concerning the adequacy and completeness of these notions. International Journal of Dream Research, 4 (1), 3-7.
LaBerge, S. (1981). Lucid dreaming: Directing the action as it happens. Psychology Today, 15(1), 48-57.
Rosen, M. G. (2024). The Dreaming Mind: Understanding Consciousness During Sleep: Taylor & Francis.
Rosen, M. G., & Barkasi, M. (2021). What makes a mental state feel like a memory: feelings of pastness and presence. Estudios de Filosofía(64), 95-122.
Sutton, J. (1998). Philosophy and memory traces: Descartes to connectionism: Cambridge University Press.
